Las memorias de FaSinPat.
Presentación de un proyecto de extensión
Después de un proceso de lucha que llevó a la recuperación productiva de la ex fábrica Zanón, actualmente en proceso de autogestión bajo control obrero, esta experiencia de democracia obrera directa representa un hecho sin precedentes en la historia social de la región. Los trabajadores y las trabajadoras de esa fábrica, junto con sus familias, bregaron, en un contexto de desocupación, por volver a poner en producción la fábrica bajo su propio control. No conformes con esto, han ido aumentando las fuentes de trabajo en el interior de la fábrica. Este proceso llega hasta la actualidad con la exigencia de estatización de la fábrica bajo control de los trabajadores y las trabajadoras.
Durante todo ese proceso, han sabido ganarse el apoyo de grandes sectores de la comunidad, quienes, en una dialéctica de reciprocidad, apoyaron la lucha de los trabajadores y trabajadoras de FaSinPat. Esta acumulación de experiencias de resistencia e iniciativas inéditas, llevó a los ceramistas a una conciencia de su propia condición y a una estrategia de acciones solidarias en beneficio de otras luchas sociales de la región.
Al mismo tiempo, los trabajadores y las trabajadoras de FaSinPat se encuentran en un proceso de aprendizaje -entendido éste como “un eje decisivo de los movimientos sociales”- de nuevas formas de pensar los papeles sociales y políticos de trabajadores y trabajadoras, al tiempo que se enfrentan al desafío de respaldar a otras personas que aspiran a la transformación de las formas de trabajo en otras fábricas, y en primer lugar en las otras fábricas de cerámica de nuestra región. La tarea emprendida por FaSinPat es de particular relevancia social, cultural, educativa: transformar las relaciones sociales imperantes en el sistema capitalista -caracterizadas por la explotación y la acumulación de poder y de recursos- en una sociedad donde quienes trabajan puedan decidir sobre las formas y el sentido de su trabajo. Esto es, su tarea es transformar un lugar alienado por el capital en un territorio propio, donde los productores directos definen por sí mismos las relaciones sociales de producción y reproducción.
En el marco del proyecto de extensión Escribir nuestra historia. Para una escritura colectiva de las memorias de FaSinPat (que en estos días estamos presentando para su evaluación en nuestra universidad), estudiantes y docentes universitarios vamos a encarar la tarea de realizar entrevistas y talleres de la memoria en la línea del history work-shop, esto es, recorreremos espacios de construcción de memorias a partir de los relatos de las trabajadoras y los trabajadores de FaSinPat. Creemos que ese intercambio de experiencias entre estudiantes y docentes, por un lado, y trabajadores y trabajadoras, por el otro, nos enriquecerá a unos y otros en la conciencia del mundo social que nos enmarca y habilitará el desarrollo de una escritura colectiva que plasme las memorias de la fábrica FaSinPat.
No queremos decir que las actividades académicas de la investigación y la extensión pretendan crear una conciencia social o de clase entre los/las trabajadores/as, sino que la explicitación o la externalización -a través de las entrevistas y los talleres- de problemáticas ya presentes en su imaginario colectivo, puede contribuir a consolidar su conciencia de clase trabajadora, como asimismo apuntar a crear conciencia acerca de “núcleos de sentido propios de una cultura emergente” en otros trabajadores, otras trabajadoras y otr@s estudiantes de distintos niveles educativos.
Encaramos, entonces, una “investigación-acción” en el sentido que propone el sociólogo francés Michel Thiollent, esto es, no trataremos solamente de estudiar una realidad social, sino que trataremos de que nuestra investigación contribuya al cambio social y a la transformación de las personas que interactuamos en ese marco.
En este sentido, este proyecto pone en cuestión la figura del “investigador universitario” desapegado e inmodificable, vinculado con lo que investiga como con un objeto cuyo valor se relaciona estrictamente con su capacidad de confirmar las tesis previas del investigador. También cuestionamos la figura del “extensionista universitario”, que actúa como una vía de transmisión entre la universidad y la “población receptora”, en la que produce un “impacto”. Aquí también los procedimientos institucionales eluden todo compromiso subjetivo.
Se trata, entonces, de poner en cuestión los presupuestos de las prácticas en la universidad. Preferimos ubicarnos en la experimentación antes que en los conceptos dados; en el poder de pensar antes que en la selección de una teoría rectora; en la posibilidad de la experiencia antes que en la aplicabilidad de metodologías; en las vivencias a partir de las cuales las nociones adquieren potencia antes que en la estructuración de esas nociones. Entendido así un proyecto de extensión, es un aprendizaje en que la intensidad está puesta no tanto en el producto a lograr, sino en el proceso por medio del cual nos transformaremos en personas más concientes de nuestro horizonte como sujetos sociales y como actores de cambios.
El propósito final al que apunta nuestro proyecto es la publicación de un libro que queremos escribir en forma colectiva a partir del archivo oral que conformaremos a lo largo del proyecto.
Como muchos de ustedes ya sabrán, un archivo oral se forma a partir de entrevistas. En un pasado relativamente reciente, los historiadores que trabajaban con fuentes orales no tenían demasiado en cuenta que lo que se dice no es sólo una selección de lo que puede decirse o de lo que las personas creen que puede decirse. Los relatos nunca se refieren sólo al pasado; no existe el relato incontaminado y el discurso sobre el pasado es siempre una visión desde el presente sobre el pasado.
Paradójicamente, esas mismas "trampas" ofrecen elementos muy valiosos para la reconstrucción de la memoria colectiva. De hecho, las memorias, necesaria y enriquecedoramente subjetivas, no pueden ser objetivizadas en términos de verdadero o falso, sino que merecen ser recuperadas como experiencias personales del pasado. Actualmente, resulta claro que también el acto de "recordar" significa una "reconstrucción" del pasado, una reconstrucción tanto más ardua porque ese pasado no se entrega tan fácilmente a los cazadores de recuerdos del presente. El pasado no se preserva en un misterioso y recóndito lugar -en un galpón de los cachivaches- sino que es objeto de una más o menos rigurosa, pero siempre arbitraria, reconstrucción. Por eso, nuestro relato será la obra de un@ memorios@, pero no de cada entrevistad@ solamente, y no solamente de cada entrevistador-a, sino de un personaje virtual fusión de l@s anteriores, cada uno de los cuales es, a su vez, sujet@ colectiv@.
Es por eso que el libro que queremos escribir no sobre sino con los trabajadores y las trabajadoras de FaSinPat es un trabajo de escritura en que los sujetos textuales darán cuenta de la construcción de una polifonía. Autores como Sandro Portelli y Dora Schwarzstein han acuñado y utilizado ese concepto clave –polifonía- para describir la teleología de la escritura de la historia a partir de fuentes orales. Esos autores se refieren a la expresión de voces diferenciadas; voces de diferentes clases sociales; voces contestatarias opuestas a voces tradicionales, voces de personas a quienes los poderosos no permiten expresar su comprensión de la realidad, su versión de las cosas, su tonalidad. Es decir, voces silenciadas.
La construcción polifónica intenta oponerse a la construcción del silencio. Si los "discursos cristalizados" de los ancianos memoriosos -según la afirmación del historiador brasileño Henrique Rollo Gonçalves- representan rutas de mano única, también lo son con demasiada frecuencia los documentos escritos por los letrados de las clases dominantes de cada época histórica. No es un mal programa para dos años de vida intentar hacer algo distinto de esto.
La escucha de la oralidad y la consecuente puesta en escritura de sujetos polifónicos puede dar lugar a voces no escuchadas -trabajador@s, niñ@s, mujeres- así como puede deconstruir los andamios jerárquicos de nuestras mentes para imaginar y actuar por una sociedad más igualitaria. No se trata de “dar voz a.sujetos que carecen de ella”, sino de encontrar la tonalidad de las voces para poder escribir las memorias de FaSinPat desde un sujeto colectivo que se compromete con los oprimidos de la historia -y por la historia, cuando la historia se hace eco de la distribución injusta del poder decir.
Queremos investigar y actuar desde este proyecto de extensión concentrados en la oralidad, y buscar la polifonía en la expresión escrita, porque queremos aprender a escribir las historias de las mujeres y de los hombres; las de l@s niñ@s; las de l@s trabajador@s; las historias de la cultura obrera fuera del recinto de la fábrica; las historias de las resistencias a los patrones cristalizados de los discursos dominantes, sean discursos producidos en la universidad o en otros ámbitos de la vida social. Desde el archivo de voces y desde la escritura colectiva, finalmente, queremos resistir al disciplinamiento con que se pretende acallar las voces levantadas contra el discurso único, contra la uniformidad, contra el autoritarismo, contra la “normalización” de las conciencias y de los movimientos.
